domingo, 3 de julio de 2016

El llamado Síndrome del Edificio Enfermo (SBS ) y la Calidad del Aire Interior en la Oficina Publica Saludable


El llamado Síndrome del Edificio Enfermo (SBS por sus siglas en inglés) sucede cuando en una edificación sus habitantes sufren enfermedades derivadas de una mala calidad del aire interior. Estos problemas se asocian con la proliferación de químicos en los materiales de construcción, así como en la ventilación reducida o inadecuada.
Todo lo que pueda afectar el confort de los ocupantes de una edificación debe tenerse en cuenta a la hora de su diseño y construcción. Por esto la calidad del ambiente interior es un factor determinante cuando se habla de construcciones VERDES.
 

Otros aspectos que contribuyen a la contaminación del aire interior  son los factores climáticos y la infiltración de ruido y de luz indeseada causando un impacto negativo en el rendimiento y el bienestar de los ocupantes. Algunos contaminantes del aire pueden causar enfermedades tales como gripe, exacerbación de los síntomas de alergia o asma, la irritación de ojos, oídos, nariz y garganta, tos y dolor de cabeza.
¿Cómo ocurre?
Cuando la temperatura interna de un edificio es muy alta, se afecta la velocidad en que se liberan los productos químicos de materiales de construcción y amueblamiento. Por lo tanto mientras más cálido es el aire interior, más expuestos estarán los ocupantes a niveles de contaminación. Para mantener un ambiente sano del aire interior, el gerente de la instalación es responsable de identificar las fuentes de contaminación interior  tomando medidas para mitigar y controlar estas fuentes, como la ventilación adecuada del espacio interno.
Comprender y controlar las fuentes de contaminantes interiores ayudará a los administradores a evitar que surjan  problemas de salud y enfermedades asociadas con entornos pobres en aire interior. Existen una gran cantidad de recursos y programas para ayudar a los administradores de edificios a mantener un ambiente sano. En particular, la EPA (Enviroment Protection Agency de USA) creó un programa de aprendizaje en línea, que se puede descargar desde Internet, para hacer frente a calidad del aire interior en los edificios grandes.

Para hacerle frente a los contaminantes del aire interior, la EPA sugiere utilizar productos de bajas emisiones, evitando  los aerosoles y sprays, así como una adecuada ventilación en los espacios de almacenamiento. Asimismo, en el caso de oficinas, se deben implementar medidas que eliminen fuentes de contaminación como el humo del cigarrillo, o máquinas generadoras de calor como fotocopiadoras y faxes, las cuales deben ser instaladas en cuartos especiales con ventilación adecuada.
Los materiales de amueblamiento como alfombras y sus adhesivos, muebles tapizados, pintura, productos húmedos de construcción, adhesivos para la construcción, madera contrachapada y comprimida, pueden ser una fuente de contaminación si contienen químicos de alta emisión. Por esto es recomendable el uso de productos de baja emisión, asegurarse que el material esté seco antes de usarlo, ventilar el área antes de la instalación de los materiales, y aumentar las fuentes de ventilación durante y después de la instalación.
Efectos negativos a la salud
Cuando se habita un edificio “enfermo” se pueden tener efectos en la salud ya sea agudos y/o crónicos.  Los efectos agudos se manifiestan dentro de las 24 horas después de la exposición y pueden causar dolores de cabeza debido a los productos químicos liberados por los materiales de construcción. Sin embargo, cuando existen problemas de moho y humedad, se ve reflejado en condiciones como picazón en los ojos o afecciones respiratorias que pueden conducir a enfermedades crónicas. Los efectos agudos de salud no son de larga duración y suelen desaparecer una vez que termine la exposición. Los efectos crónicos, sin embargo pueden ocurrir debido a una baja concentración pero prolongada exposición a ciertas sustancias químicas como el radón, el benceno, el asbesto y el humo ambiental de tabaco, los cuales se han asociado con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.
Además del Síndrome del Edificio Enfermo existen las Enfermedades Relacionadas con la Construcción (BRI por sus siglas en inglés). El  BRI se asocia directamente con un contaminante causal del entorno de construcción. Estos contaminantes pueden ser químicos (por ejemplo, el formaldehído, plaguicidas, solventes, lubricantes, selladores, tintes) o biológicos. Fuentes de contaminantes biológicos incluyen las cucarachas, los ácaros del polvo en los muebles tapizados, los roedores, los sistemas de humidificación,  torres de enfriamiento, el aislamiento de conductos húmedos y otras superficies húmedas, tales como materiales de agua de los edificios dañados.

Reflexión: Con esta información esperamos que crear conciencia en una compra más responsable de los productos que utilizamos en el hogar o la oficina, y exijamos materiales menos contaminantes y bajos en emisiones químicas.

Fuente: www.fmlink.com
Fotos: blog.habitissimo.es – saludnews24.com.ar

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