martes, 10 de marzo de 2015

Los Antiguos valores (Libro “La Resistencia”) en la Oficina Publica Saludable


• Segunda Carta: los Antiguos valores (Libro “La Resistencia”).





Su segundo escrito Ernesto Sabato se encuentra en la antigua ciudad de Salta, sentado en la plaza “volvieron mis obsesiones de siempre” así comienza esa nueva carta.

Las sociedades desarrolladas se han levantado sobre el desprecio a los valores trascendentes y comunitarios y sobre aquéllos que no tienen valor en dinero sino en belleza. Sabato recuerda cuando era niño, aun se mantenían valores que hacían del nacimiento, el amor, la adolescencia, la muerte un ceremonial bello y profundo. El tiempo de la vida no era el de la prisa de los relojes sino que aun guardaba espacio para los momentos sagrados y para los grandes rituales.

Había épocas buenas y épocas calamitosas, pero dependan de la naturaleza, de las cosechas; el hombre no sentía que debía obrar siempre y en cualquier momento para controlar el acontecer. Ahora la humanidad carece de ocio, en buena parte porque nos hemos acostumbrado a medir tiempo en modos de producción.

La vida de los hombres se contaba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad. Estos grandes valores como la honestidad, el honor, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas.

Otro valor perdido es la vergüenza, como dice el autor hay en día uno puede encontrar, con amplia sonrisa, a cualquier sujeto acusado de las peores corrupciones. En otro tiempo su familias se hubiera enclaustrado, pero ahora todo es lo mismo y algunos programas de televisión los llevan y los tratan como a un señor.


Sabato resalta el valor que se daba antes a las palabras, de ninguna manera era un arma para justificar los hechos. Hoy todas las interpretaciones son validas y las palabras sirven más para descargarnos de nuestros actos que para responder por ellos.

Cuando la cantidad de culturas relativizas los valores y la “globalización” aplasta con su poder y los impone una uniformidad arrogante, el ser humano, en su desconcierto pierde el sentido de los valores y de sí mismo y ya no sabe en quizás o en que creer.

Al sobrevalorarse lo racional, fue desestimado todo aquello que la lógica no lograba explicar. Pero claro está que los grandes valores que hacen la condición humana como la verdad, solidaridad o coraje no se pueden explicar. El mito al igual que el arte, expresa un tipo de realidad del único modo en que puede ser expresada.

El mayor empobrecimiento de una cultura es ese momento en que un mito empieza a definirse popularmente como una falsedad. Como al desmoronarse los cimientos de una casa, las sociedades comienzan a precipitarse cuando sus mitos pierden toda su riqueza y su valor.

El sentimiento de orfandad tan presente en este tiempo se debe a la caída de los valores compartidos y sagrados. Es necesario advertir que muchos de esos valores eran respetados porque no se vislumbraba otra manera de vivir. El conocimiento de otras culturas otorga la perspectiva necesaria para mirar desde otro lugar, para agregar otra dimensión y otra salida a la vida. La humanidad está cayendo en una globalización que no tiende a unir culturas, sino a imponer sobre ellas el único patrón que les permite quedar dentro del sistema mundial. Sabato tiene la esperanza de que el hombre vuelva a encontrar los valores trascendentes eligiéndolos con una libertad a la que este tiempo, providencialmente le este enfrentando.

“…milagro es que el amor permanezca y que todavía corran los ríos cuando hemos talado los árboles de la tierra”


 

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